Deseo que todas las personas adultas sepan que tan difícil es aprender a tocar violín o un instrumento musical empezando “desde cero”. Incluso  aunque a este se le considere “difícil” como es el caso del violín.

Durante mucho tiempo hemos tenido la idea de que los violinistas deben ser personas agraciadas o privilegiadas por tener la capacidad física y mental de ejecutar este instrumento. Y por supuesto que no demerito en ningún momento el gran trabajo que supone llegar a estos niveles. Sin embargo,  estoy convencida de que este pensamiento  también crea una barrera enorme que nos hace creernos incapaces de lograr algo igual.

Una pregunta muy común que se le hace a personas que dominan muy bien su instrumento es ¿Cuándo empezaste a tocar el violín? La respuesta común varia entre los 2 y 8 años en muchos casos. Y al recibir esta clase de respuestas pareciera obvio que el resultado que vemos en la actualidad deriva directamente de la niñez afortunada de esta persona. Esto nos hace pensar que es difícil aprender a tocar violín. Sin embargo, hay muchos otros niños que empiezan a esas mismas edades a tocar un instrumento y no logran resultados tan reconocidos como en otros.

Me abstendré de mencionar en este articulo  esta palabra tan nociva llamada “talento” para denominar  a ese “no se que” que hizo que un niño llegara más lejos que otro. Idea que también ha sido demolida desde hace varios años, porque yo creo que ya es buen tiempo de saber que ninguna de las dos conclusiones es definitiva para que una persona logre grandes resultados en cualquier actividad que se proponga.

En mi articulo pretendo dar  a notar a todas las personas  adultas todas las ventajas que tenemos y que nos pueden ayudar a cumplir este sueño. No solamente los niños pueden aprender y llegar muy lejos en el desarrollo de nuestras habilidades. Que en muchas ocasiones y por muy diversos motivos no se llegaron a desarrollar.

Los adultos tenemos grandes ventajas, que curiosamente se convierten en desventajas a la hora de aprender

Hablare de cada tema para entender cómo es que nuestro cuerpo y mente buscan un objetivo y a la vez se entorpecen y nos obstaculizan para lograrlo. La primera desventaja que he reconocido es

Es difícil aprender a tocar violín si no toleramos nuestros errores

 Cuando fuimos niños, todos pasamos por una ardua etapa en la que cometíamos muchos errores. Nos costaba mucho trabajo realizar actividades y muchas veces los adultos no dejaban de regañarnos por eso.  Quizás en más de una ocasión rompimos cosas tratando de arreglar algo o terminamos por echar a perder nuestros juguetes o algún aparato en el hogar. Recibir regaños de nuestros padres no era agradable. El simple hecho de mantener nuestra ropa limpia fue algo que a más de uno le costó aprender. Es así que al ir creciendo, nos volvimos personas que “ya no cometíamos errores” y ya podíamos hacer todas las actividades bien e incluso teníamos logros académicos y personales.

Es por esta razón que pensamos que la etapa del aprendizaje corresponde únicamente a la edad infantil. “Solo los niños se equivocan” pero esto es una gran mentira. Como adultos también nos equivocamos y mucho, solamente que tratamos de aminorar nuestras fallas e incluso no reconocerlas, o poner la responsabilidad en otros.

Pues bien. Este es el primer pensamiento que debemos cambiar para poder aprender. No tenemos que cambiar todo nuestro mundo solo para reconocer que sí, si nos equivocamos. Pero cuando esto suceda debemos también saber que seremos 100% capaces de corregirlo. Quizá de niños era más tolerable equivocarnos porque nuestra edad lo justifica,  incluso tardamos años para aprender a leer y escribir  y eso que éramos niños cierto? pero no hay por que temer al error. Siempre seremos capaces de corregirnos gracias a ellos.

Aquí es donde nace la ventaja de esta desventaja. A nosotros como niños se nos olvidaban todas las cosas que nos decían nuestros papás. Olvidamos la tarea alguna vez, llevar el material a la escuela, se nos olvidaba que teníamos mascotas y todo porque no teníamos desarrollado un sentido propio de la responsabilidad. Pero mira!  Ya eres adulto! Ya no estará nadie tras de ti diciendo todo lo que haces mal, tu eres capaz de recordar todas las indicaciones de la clase e incluso te puedes diseñar tu propio ritmo de estudio. Solamente estarás tú y como una persona paciente y tolerante podrás darte todo  el tiempo  que necesites hasta lograr tus propios objetivos.

El solo hecho de pensar esto debería ser una maravillosa forma de acercarnos a nuevos conocimientos!

Y por si eso fuera poco, actualmente contamos con mucha tecnología de la cual apoyarnos. Puedes grabar tus clases en el celular, los ejercicios de la clase y así asegurarte de hacerlos correctamente en casa. Y la verdad esto asegura un avance mucho más efectivo que el de los niños. ¿Por qué? Porque los niños aun no saben lo que significa equivocarse, no saben donde están los errores que para los adultos son “obvios” o fáciles de recordar y esto hace que el aprendizaje de los niños sea más extenuante, por eso muchos niños abandonan las actividades que no entienden o las hacen de mala gana.

Tenemos que darnos cuenta de que como adultos podemos dar un gran paso hacia adelante.

  Nuestro cuerpo aprende de manera y ritmo diferente a nuestra mente

Esto es un punto extremadamente importante para tener en cuenta a la hora de aprender a tocar un instrumento musical. En esta lectura, te darás cuenta de que todas las ideas se hilan unas con otras. Regresando un poco al tema anterior veremos que como personas adultas, todos sabemos abrir y cerrar una puerta por ejemplo. No hay ninguna ciencia en abrir con una llave un cerrojo y es por esta clase de ejemplos que damos por hecho que todo lo que pensamos lo podemos hacer: Comer, bañarnos o caminar, basta pensarlo para hacerlo y hacerlo bien. Pero no nos engañemos, tardamos mucho tiempo en aprender a comer con una cuchara o beber de un vaso sin derramarlo. Actualmente sí puedes hacer todo esto, pero en ningún momento de tu vida te fue más fácil hacer lo que pensabas hacer, tuviste que haberlo practicado cientos de veces.

¿Ahora sigues pensando que los niños tienen ventajas? Pues te diré que tú tienes más ventajas sobre los niños de lo que crees. Tomemos un ejemplo práctico. Una persona adulta ya sabe comer usando tenedor y cuchillo. ¿Cuanto tiempo te tomará aprender a comer usando palillos por ejemplo? Pues para empezar te diré que ya tienes más del 90% del camino recorrido. Ya sabes la distancia de tu plato a la boca, ya puedes calcular tu fuerza y ya puedes ubicar espacialmente todo.  Un niño no sabe todo esto, no sabe nada. El niño tiene que empezar desde cero absolutamente y el sólo sabe que quiere comer así que hará muchos desastres antes de llegar al punto de aprender reglas de etiqueta en la mesa.

Cuando te enfrentes a tu primer clase de música no te espantes. Habrá cientos de cosas que no sabes hacer y quizás te sientas como te sentías de niño. Pero tienes que saber que ya tienes el 90% del camino recorrido por que tú ya sabes usar tu cuerpo, sabes donde están tus manos, y calcular tu fuerza. Muchas veces este miedo a lo nuevo nos paraliza de muchas cosa que en realidad podríamos hacer si nos tuvieras más confianza en que ya somos adultos. Pero esto significa que lo harás bien a la primera? Absolutamente que no, pero te aseguro que tardarás solo el 10% del tiempo que le tomaría a un niño aprender lo mismo que tu.

Reconocer nuestros logros y esfuerzos

Quizá parezca algo infantil esta frase, pero si así te parece, ahí está el problema. De niños fuimos aplaudidos y reconocidos por alcanzar alguna meta. A todos nos gusta ganar un partido y que la afición nos vitoree. Incluso nuestras ceremonias de graduación constituyen todo un acontecimiento en la vida. Pero… ¿que pasa cuando estás aprendiendo algo nuevo siendo ya un adulto? , pues la mayoría de las veces nos dará vergüenza mostrar nuestros “pocos” avances o queremos ver grandes resultados en poco tiempo. Hay que ser realistas y honestos. El camino no es tan largo como piensas pero tampoco es tan corto. Es el camino y el tiempo que tú necesites para aprender. Es por eso que en nuestras clases el espacio es tuyo. Y hay que felicitarnos dia a dia por los logros que hayamos obtenido. Pocos o muchos son logros a fin de cuentas y esta actitud reforzará enormemente todo el conocimiento aprendido. 

Personalidad mental y Personalidad corporal

Como personas adultas, hemos recorrido un largo camino en el cual nos adaptamos de maneras diferentes a actuar en el dia a día. Esto significa que tenemos una personalidad, una manera propia de afrontar el mundo. Pero no solamente tenemos una personalidad mental, también hemos formado una personalidad corporal. ¿Puedes hacer una evaluación propia de estos dos sentidos de la personalidad?

La personalidad mental significa saber si eres una persona introvertida, extrovertida, alegre, graciosa, amiguero, solitario, te concentras más estando solo, o quizás estando acompañado. ¿Quien eres? Y ¿cómo eres? Eso es muy importante saberlo. No tienes que cambiar nada de esto si así eres feliz, basta con saber quien eres para saber por dónde caminar cuando quieras aprender algo. En muchas ocasiones este aspecto es más fácil de definir para muchas personas.

En este punto me gustaría comentarles una anécdota de clase:

Mientras daba clase a un pequeño de 9 años, veíamos un pasaje un tanto difícil. Después de varios intentos, notaba cómo el niño resolvió su duda y el pasaje fluía de mejor manera,  en ese momento le pregunté al niño ¿Sientes que ya es suficiente para tí  o debemos seguir repitiendo este pasaje? El niño se quedó pensando y me dijo, “no, hagámoslo otra vez”.

Perfecto! Esta es una excelente respuesta, ¿Quién sino uno mismo sabe, cuantas repeticiones necesitamos para entender algo? Y la contraparte vino unas horas después… Ahora me encontraba dándole clases a un señor de unos 34 años. También veíamos un pasaje difícil y estábamos haciendo algunas repeticiones para resolver el problema. Cuando comencé a ver resultados, le hice la misma pregunta ¿Sientes que ya es suficiente para tí  o debemos seguir repitiendo este pasaje? Y entonces él me respondió, “no sé, usted dígame si seguimos aquí o avanzamos”. Mi sorpresa fue muy reveladora.

Como adultos parece que estamos condicionados a hacer todo lo que nos dicen, pero lo malo de esto es que ya estamos muchas veces desconectados completamente de nosotros mismos ¿Yo como maestra cómo voy a saber cuantas repeticiones necesitas tú para aprender algo? Cualquiera que responda un número está mintiendo. Y esto es lo que quiero decir cuando hablo de que debemos conocernos a nosotros mismos.

La única diferencia que hubo entre mis alumnos es que el niño no tenía la condicionante mental de hacer todo lo que yo le digo porque yo lo digo. Aún es un niño que respondió muy honestamente a mi pregunta. Y a los adultos nos es más difícil responder esto por un sinfín de experiencias personales ¿Cómo?!!! ¿Alguien me ha preguntado que quien soy yo? ¿Qué es lo que necesito? Estamos sumergidos en un mundo que casi nunca nos deja preguntarnos estas cosas. Pero en mi espacio de clases tú existes y tú vales por quien eres. Y más importante, necesito que lo sepas para poder enseñarte mejor.

Pero… ¿qué hay de nuestra personalidad corporal?

Nosotros a lo largo de la vida también hemos desarrollado habilidades con nuestro cuerpo y nuestro cuerpo está acostumbrado a ciertas actividades. ¿Jugamos algún deporte? ¿Que tanto usamos los pies a diario? El simple hecho de caminar ya significa una parte de esta personalidad. Así mismo preguntémonos que otras actividades hago con mis manos? Quizás sueles  escribir vertiginosamente en los teclados del celular o la computadora. Y muchos nos descubrimos muy hábiles en esto, otros quizás no, pero ¿a alguien le importa? Pues no, quizá porque aun no se inventan concursos o competencias de esto o no es algo tan popular.

Pero no dejemos de lado otras habilidades como escuchar, hay personas que simplemente prestan más atención a los sonidos que otras y por ejemplo cuando escuchan música identifican más de un instrumento. O identifican más fácilmente la voz al teléfono de alguien. También hay habilidades como degustar, hay muchas personas que prefieren comer  solo en ciertos lugares porque les gusta esa comida y hay otras personas que cualquier lugar les viene bien. Pues todo esto corresponde a esta personalidad corporal, porque todas estas funciones están relacionadas íntimamente con una parte de nuestro cuerpo.

Pues bien, ¿de que nos servirá saber esto?. Pues en el camino de aprender a tocar un instrumento musical nos daremos cuenta de qué tan adaptado está nuestro cuerpo a recibir nuevas ordenes. Hago la aclaración de que en ninguna parte de nuestra vida se bloquea alguna parte de nuestro cuerpo ni ninguno de nuestros sentidos, excepto claro si sufrimos de un accidente o enfermedad. Y aún así esto tampoco  supondría un obstáculo insuperable. Todas las personas adultas que tengamos un cuerpo promedio y un oído promedio podemos aprender a utilizarlo para tocar un instrumento musical aunque nunca antes lo hayamos hecho.

Recuerdas cuanto tiempo te costo aprender a saltar en un pie? O aprender a andar en bicicleta? Mucho o poco? Estas  actividades son muy sencillas pues solo requieren de usar los pies y el equilibrio. Pues este es el mismo tiempo que tardarás en aprender a tocar un instrumento musical. Pero… Cuanto tiempo tardaste en aprender a escribir sin faltas de ortografía? Seguramente que mucho más, porque aunque sabes leer y escribir aún habrá palabras que desconoces y quizás tardaste tiempo en recordar poner bien los acentos o las “h”. Pues ese es el mismo tiempo que tardarás en tocar “bien o muy bien” tu instrumento musical.

Esto es porque aprender nuestro idioma también significa aprender reglas de ortografía y es lo mismo. Cualquiera puede agarrar un violín y tocar las cuerdas, de eso no hay que tener miedo nunca. Solo hay que saber que existen reglas que nos ayudarán a tocar “muy bien” como si fueran las reglas de ortografía que nos ayudan a escribir “muy bien”.

  1. 5.     Ganas autenticas de aprender

Esta es mi parte favorita de mi escrito, porque es la mayor ventaja que tienes sobre cualquier niño. Tu ya tienes una historia de vida formada y ya decides libremente lo que quieres que sea parte de tu vida y lo que no. Tus ganas de aprender son más autenticas que las ganas de un niño. Los niños pequeños están ávidos de conocer cosas nuevas. Y les viene bien aprender música, piano, guitarra, batería, karate, natación, ballet o ajedrez. Su cerebro tiene una necesidad de aprender y significa esto que serán exitosos en todo? Pues claro que no. Pero sí significa que tienen un maravilloso mundo por explorar y quizás una de todas aquellas actividades les guste más. Pero aún son niños y no lo saben, porque la historia de sus vidas aún no está escrita y no sabemos que experiencias buenas o malas terminarán por definir sus gustos. Pero tú probablemente toda la vida quisiste aprender a tocar el violín o el piano y nunca hubo la oportunidad de hacerlo. Y después de todos estos años aún recuerdas que deseas hacerlo y te emocionas de pensar en intentarlo. ¿Quién crees que merece darse esa oportunidad de aprender?