¿Que es para mi el canto?

¿Qué es para mi el canto?

Hace poco me preguntaron ¿qué significa a el canto para mí? Mi respuesta inmediata (aunque no la dije), fue: ¡Que monserga! Me sentí mal por tener una opinión tan negativa del canto y por ello, me puse a analizar el porqué de mi respuesta.

Creo que el canto es mucho más complejo de lo que solemos creer. Se da por hecho que cualquiera puede cantar. Casi todo mundo canta en la regadera, en el karaoke o en las festividades, pero cuando uno decide tomar el canto como profesión, poco a poco se va dando uno cuenta de que cantar va más allá de ser afinado.

A diferencia de todos los instrumentos musicales, en el canto el instrumento es uno mismo. ¿Qué quiero decir con esto? Por ejemplo, si uno está triste o nervioso y tiene que cantar, es imposible que no se denote en tu voz al igual que si uno se enferma. Al menos para mí, la voz es un misterio. Puede haber dos días que parezcan transcurrir “exactamente” igual pero la voz responde de distinta manera en cada uno de ellos.

Uno tiene que cuidar a veces lo que injiere, cuánto y a qué hora uno se duerme, cómo se abriga, cuánto habla o cuánto grita.

Como parte del aprendizaje del canto, uno descubre las vibraciones en los huesos del pecho y cara. Es decir, una aprende a juzgar su canto no sólo por cómo se oye si no por cómo se siente. Al principio ésta resulta una sensación sumamente extraña. Estamos acostumbrados a ver, oír, inclusive a saborear en el día a día, mas no a sentir de forma consciente. Después uno se va acostumbrando y termina prestando más atención a las sensaciones internas del cuerpo, pues son en ellas en donde reside la calidad en el timbre de la voz.
Básicamente, si uno no aprende a sentir las señales y las sensaciones del cuerpo, el cantante estará produciendo un sonido basado en la idea de canto que quiere lograr (con base en otros cantantes que haya escuchado o que admira) y no un sonido producido por las características propias de su aparato vocal y de su propia creatividad.

Hay ocasiones en que uno cree estar listo para cantar porque “siente” la voz caliente, pero, al momento de hacerlo, se da uno cuenta de que está frío pese a que uno estuvo vocalizando mucho tiempo o a veces resulta que uno estaba distraído durante los ejercicios y en vez de calentar, terminó lastimándose y ya no puede cantar.

Considero que la voz de cada quien es única e irrepetible así como lo que cada quién quiere expresar. Esto es genial creo yo, aunque no entiendo porque entonces es muy usual que tratemos de imitar a otros cantantes. Pienso que esto en un principio es comprensible, pues no conocemos nuestro aparato vocal, pero creo fervientemente en que nuestra búsqueda debe estar encaminada hacia un encuentro consigo mismo: ¿Qué se quiere decir?, ¿Cómo lo voy a decir?…Y al mismo tiempo, personalmente no planeo tanto estas cuestiones. Me gusta improvisar y dejar al canto y al momento, ser en el presente.

Uno como cantante no debe ser tan aprehensivo y perfeccionista. No puede planear fríamente que a la hora del concierto se va a lograr un vibrato con determinado oscilación de tantos Hertz por segundo o que en tal frase uno va a entrar exactamente en donde debe. Que pasa entonces, si antes de entrar en esa frase ¿a uno le dan ganas de toser, haciendo imposible que entre ahí? No podemos controlar todo. A veces el clima, lo que recientemente ingerimos (que ignoramos que nos iba a producir gases) o simplemente el mood del momento hacen que la actuación no sea exactamente como la planeamos. Pero lejos de que esto me moleste, me parece que atiende a una de las cualidades de la música que es: ser y estar en el presente.

Creo que en resumen, el canto es complejo porque se tiene que prestar mucha atención en todo momento. Es un instrumento dinámico, cambiante y vulnerable. No importa si uno es profesional o principiante. No puede uno simplemente vocalizar mientras lava uno los trastes; cantar es algo que te pide exclusividad. Pero justo aquí creo que es donde radica su magia: es una disciplina que nos lleva a la introspección y a convivir con nuestro propio ser. Nuestra voz es nuestro medio para expresarnos así que tenemos que procurar que esa voz esté sana, caliente y en paz; que no nos estorben las flemas, las tensiones musculares ni el estrés para decir con música lo que queremos.

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