Sin duda, enseñar canto a niños pequeños puede representar un reto mucho más complejo que cualquier otro instrumento musical. Para empezar, el canto es algo abstracto. En la guitarra por ejemplo, el maestro puede tomar las manitas del niño e indicarle sobre qué cuerdas hacer la pisada, pero en el canto no nos es posible agarrar las cuerdas vocales de los niños o su diafragma para indicarles cuál posición es más sana que la otra.

Todas las enseñanzas del canto se hacen a través de imágenes, ideas, sensaciones internas y referencias auditivas. No hay más. Los profesores de canto tenemos que hacer uso de nuestra imaginación y encontrar las estrategias y los ejercicios que a cada quién le funcionan. Ahora más, si se trata de un niño, primeramente tenemos que llamar su atención y me parece que la única opción es a través del juego.

Si uno no juega o presenta el canto de una manera lúdica es casi imposible que un niño de 5, 6 o 7 años pueda mantenerse atento durante la clase.

Tal vez habría que replantearnos primeramente, tanto padres como profesores, el objetivo de enseñar un instrumento musical a un niño. ¿Queremos someterlo a una estructura musical como la técnica del instrumento, el solfeo, la armonía o sólo queremos que adquiera el gusto por la música? En cuyo caso último no creo que sea imperativo enseñarle notación o técnica.

En la Facultad de Música de la UNAM, tomé una asignatura que se llama Apreciación Musical. Es en ésta donde creo que reside la posibilidad de que un niño, más que aprender un instrumento, pueda llegar a apreciar o incluso a amar lo que es la música. Puede uno ponerles grabaciones de distintos géneros musicales y enseñarles a distinguir los distintos instrumentos. Esto mismo puede ser muy positivo para abrir los horizontes de los niños y decirles: ¡Hay un mundanal de música distinta a la que escuchas en la tele o en la radio! De aquí puede surgir el interés genuino del niño por otros géneros y/o por un instrumento particular y ahí sí, tal vez sea una buena idea comenzar a iniciarlo en la intensa disciplina que es aprender un instrumento.

Pero antes de que esto suceda debemos ser cuidadosos: muchas veces lo teórico o lo difícil (que en el caso del canto sería enseñarle técnica vocal a un niño) puede desinteresarlo y esto sería una pena, porque la música es en sí, algo tan bello que ha sido considerada como algo enormemente benéfico para el desarrollo psicológico de los pequeñines.