¿Cómo Es La Vida Siendo Estudiante Del Conservatorio?

Verdes jardines, pocos compañeros, salas elegantes de concierto e instrumentos ostentosos por todas partes. Mi estancia durante los diez años que dura la carrera me hizo tener un recuerdo único sobre lo que es estudiar en esta institución.

Esta escuela es muy similar a cualquier licenciatura de México u otras partes del mundo. Se tiene que cumplir con una tira de materias para poder acreditar tus grados académicos. La diferencia con otras licenciaturas es que en vez de laptops y cuadernos uno ve guitarras, violines, oboes y flautas por todas partes. Sin lugar a dudas estudiar en esta escuela es una experiencia única e irrepetible.

¿Cómo Son Los Maestros Del Conservatorio?

Como en cualquier lugar uno encuentra profesores de todo tipo:

  • Capaces que enseñan bien
  • Capaces que enseñan mal
  • No capaces que enseñan muy bien
  • No capaces que enseñan muy mal
  • etc.

Sin embargo, hay que destacar que el profesorado del Conservatorio, siempre se ha elegido cuando el profesor ha tenido alguna distinción notable en el ámbito artístico. Esto da como resultado a personas que han viajado a Europa, o radicaban allá, han tocado en salas muy prestigiosas del mundo, o bien tienen una excepcional e impresionante forma de ejecutar sus instrumentos. Personajes cuyos talentos pareciera quedarán en el anonimato del academicismo y la tranquilidad.

Uno de estos profesores no muy conocidos y que tuve la oportunidad de tomar clase con ellos, es José Suarez Molina, en la materia de Contrapunto Modal. Esta materia era parte del paquete de materias de compositores, organologías, musicólogos y clavecinistas en mi caso, y para muchos era de lo más difícil a estudiar. Como contrapuntistas teníamos que analizar y crear nota por nota, línea por línea, un tejido armónico perfecto, preciso, impoluto. El simple hecho de haber logrado 8 notas, cuando uno es principiante, aunque tomase horas ya era una proeza. Pero para los más avanzados quienes ya cursan el último grado de la materia, los Contrapuntos a cuatro u ocho voces, eran pan de cada día.

Yo recuerdo a Pepe Suárez (como coloquialmente se le conocía) tomar el ejercicio de un compañero compositor con un contrapunto a ocho voces. Cabe destacar que era un trabajo sucio, borroso, que incluso incluía las claves más raras e inverosímiles de la música, como la Clave de Do en Primera línea o Sol en quinta línea. Suárez tomó aquellas hojas, ni siquiera las aplanó bien para mejorar su visión, y comenzó a tocarlas. Las tocó con tal precisión, soltura y desinterés (en el buen sentido de la palabra) que yo no cabía de la impresión de lo que veía. Mientras avanzaba en la obra se detenía solo a criticar los múltiples fallos del alumno. Entregándoselo nuevamente y pidiéndole que los corrigiera.

Aquello fue sorprendente para mi. Frente a mis ojos pude confirmar que el mejor organista de México y probablemente de latinoamérica, estaba haciendo uso de sus habilidades para beneficio de un alumno. Tiempo después Suárez regresó a su tierra natal y las clases nunca fueron las mismas, y uno comienza a valorar a aquellos profesores con un conocimiento magnífico y aplicación exacta a un arte tan antiguo y tan poco estudiado como lo es el Contrapunto. Como Suárez, hay más profesores así en el Conservatorio.

¿El Conservatorio Es Aburrido?

Muchas personas cuando piensan en el Conservatorio, se imaginan muchísimas cosas: que estarán internados ahí, que todo está de piedra, o hasta que se tiene una vida de monjes. Bueno, si puedo decir que hay un poco de todo, especialmente en que todo está hecho de piedra, razón por la cual es extremadamente frío. Además, coloquialmente la palabra hace referencia a guardarse en un lugar para aprender un oficio en específico, en este caso la música.

En el 2006, estudiantes de la Universidad Anáhuac realizaron un estudio sobre cuál sería la escuela más aburrida de México, y le habían dado al Conservatorio el primer lugar. En la escuela no hay grupos de alumnos reunidos, tampoco música en los jardines ni tampoco reuniones entre alumnos. De hecho, la escuela tiene una bajísima plantilla estudiantil, en donde no sobrepasa la población de 1000 personas incluyendo alumnos, maestros y docentes.

Para mí, el Conservatorio nunca fue un lugar aburrido, sino todo lo contrario. Ir por los pasillos encontrando todo tipo de sonidos, música, y viendo cómo ejecutaban los instrumentos a lo largo de los cubículos, siempre era una experiencia maravillosa para mi. Además siempre los exámenes de los compañeros estudiantes siempre era una delicia verlos. Poder presenciar ejecuciones de alto nivel mientras los evaluaban los sinodales, esa una experiencia única e irrepetible. En general, el Conservatorio fue un lugar en el que me alegro mucho de haber sido estudiante, y gozar de todas estas experiencias que no se suelen ver casi en ningún lugar de nuestro país.

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