Un foniatra es un médico experto en la voz humana. Tanto para cantantes como para locutores, oradores o actores, estos especialistas no sólo conocen de la anatomía específica inmiscuida en la fonación sino también conocen ejercicios para la voz. Es recomendable acudir a ellos cuando se tiene una inquietud o una disfunción en tu emisión vocal.

En mi primera visita con la Dra. Xochiquetzal Hernández, hace más de 10 años ya, acudí por un problema de sobre-producción de flemas. La Dra. aceveró que esto es normal en las grandes ciudades; de hecho, me dijo que quien era capaz de cantar en la Ciudad de México, podía hacerlo en cualquier parte del mundo. La contaminación producen un sin fin de flemas, así que me dijo que no había mucho por hacer, sin embargo, fue muy interesante poder observar mis cuerdas vocales a través de una pantalla de televisión.

Me introdujo un aparato alargado metálico (en cuya punta tenía una cámara) bastante atrás de la lengua y esto fue un poco incómodo. Me indicó que cantara distintas vocales y me pareció fascinante ver las cuerdas vocales en acción.

En otra ocasión, hace menos de 2 meses, acudí de nuevo a un foniatra pero en Puerto Vallarta, Jalisco. Como dato curioso, si bien no sentí la voz especialmente humectada a nivel del mar, es verdad que no producía flemas como ahora me pasa recién llegué a la ciudad de México.

Acudí a él por un problema auditivo pero también quería corroborar que la salud de mis cuerdas vocales estuviera en buenas condiciones, ya que me encontraba en un empleo que me requería cantar todos los días, tanto con micrófonos como sin sonorización en zonas al aire libre.

A diferencia de mi primera visita, el doctor introdujo una sonda (con cámara) por mi nariz para observar las cuerdas. Nunca antes me habían colocado una sonda y puedo decir que esta experiencia ha sido la más aterradora que he tenido en mi vida.

Me encontraba sentada y empecé a sentirme muy mareada. Se lo hice saber al doctor, y el me pedía que sonara algunas vocales. Creo que sólo logré un par, y de ahí, tuve un lapso de pérdida de conocimiento momentáneo. Sólo recuerdo que oía a lo lejos la voz del doctor que me decía: – ¿Te encuentras bien? -. No pude responderle sino hasta la segunda vez que me preguntó, pues estaba más bien como en otra dimensión.

Recuerdo observar lo blanco de la bata del doctor. Mi frente se encontraba reclinada sobre él, y aunque en realidad no me desmayé, estoy segura que perdí la noción del tiempo y el espacio. Cuando comencé a volver a la realidad todo mi cuerpo estaba sudando.

El doctor se percató de mi estado y dijo que solía pasar esto porque existen personas que se impresionan muchísimo cuando un cuerpo extraño se introduce en nuestros cuerpos. Afortunadamente por lo que pudo observar, mis cuerdas vocales se encontraban muy sanas y fuertes, no obstante, esta experiencia me ha marcado y no negaré que me asustaría tener que acudir de nuevo a un foniatra.

No es mi intención desalentar a la gente a que lo haga, al contrario, creo que puede ser una experiencia muy positiva, ya que, como dije, ellos no sólo son médicos sino que también conocen los mecanismos y por menores del oficio de los profesionales de la voz.